Traza mi senda Señor y hazme entender el camino en que debo de andar.
¡Es necesario!
Porque a veces la ruta es confusa y la cuesta muy empinada.
Confieso que me agoto y carezco de fuerzas para continuar.
Necesito que extiendas tus manos y me ayudes a seguir por el estrecho camino.
Que me centres y me ayudes a recordar que fuera de ti nada deseo.
Abre la brecha cuando sienta que ya no hay camino ni salida,
porque tu abres caminos en el desierto y ríos en la soledad.
Condúceme hacia ti Señor, no quiero desviarme, ni extraviarme.
Tú eres toda mi verdad, mi principio y final.
Autora: Brendaliz Avilés
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