Hay un refrán que dice que apretados ni los zapatos.
Recuerda que lo que viene para ti no lo tienes que presionar,
llegará y te gozarás, sonreirás y sentirás felicidad.
No tienes que forcejear ni pulsear,
porque lo que está para ti, ni aunque te quites.
Pídele a Dios que te ayude a esperar en calma y
en medio de los procesos, aprende.

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