Aunque estaba pasando por muchas aflicciones,
había algo en lo que Job estaba confiado.
Había una verdad profunda en su corazón que el conocía,
esperaría la respuesta de Dios.
Por eso exclamó en una ocasión:
He aquí, aunque él me matare, en él esperaré;
No obstante, defenderé delante de él mis caminos,
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Y él mismo será mi salvación. (Job 13:15-16).
Lo mismo pasaba con el salmista cuando dijo:
Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré,
Y él oirá mi voz. (Salmos 55:17).
Porque aquellos que le amamos y esperamos en él,
sabemos que en algún momento la respuesta llegará.
-Sustancia Poética
By: Brendaliz Avilés
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