Como las luces del semáforo, como las olas del mar, hay personas a las que no les gusta hacerse responsable de sus emociones. Pasan la vida en intermitencia, sembrando dudas, causando estragos también en las emociones de otros. No son claros, no les gustan los compromisos, viven es un desorden, como si el mundo se les fuera a acabar en un día. Dejan la puerta entreabierta y no sabes si está cerrada o abierta, porque de repente te dan acceso para que entres y de repente te lo quitan, así sin más. No dan explicaciones de nada, viven como si no tuvieran sentimientos, o quizás, solo les importen los de ellos. Escapan de la responsabilidad afectiva, les pesa y buscan excusas. Hasta hacen sentir mal a la persona, haciéndoles creer que fueron tóxicas, cuando los tóxicos fueron ellos. Y si preguntas, eres intenso o intensa. Hay que encender las alarmas del alma, para darse cuenta y tratar de cuidarse ante estas personas que nunca se comprometen con nada. No solo hablo de relaciones románticas, hablo de relaciones de amistad, familiares, de trabajo, etc. Cuida tu corazón, porque de él mana la vida.
Sustancia Poética
By: Brendaliz Avilés

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