Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;
Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. (Salmos 51:17).
Dios nunca rechaza a un corazón que le habla con sinceridad.
A alguien que se toma el tiempo de acudir a él y presentarle su causa.
Hay oraciones que salvan vidas, hay vidas que se salvan por oraciones de
personas que oran e interceden fervientemente a favor de ellas.
Así que no te menosprecies, ni minimices el poder de lo que tu oración
puede lograr, porque podrías desatar un milagro sin saberlo.
-Sustancia Poética
By: Brendaliz Avilés
www.sustanciapoetica.com

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